3-1. Hazaña del Navalcarnero ante el Eibar y pasa a octavos de la Copa

Navalcarnero.- El equipo de fútbol de Navalcarnero, se ganó el derecho a convertirse en la gran revelación de la presente edición de la Copa del Rey tras remontar al Eibar, con un gol de Jaimez y dos de Juan Esnáider, y lograr de esta manera el pase a los octavos de final de la competición.

Volvía el cuadro vasco a la Comunidad de Madrid días después de coquetear con un estrepitoso fracaso ante Las Rozas, equipo al que tuvo que vencer por 3-4 en la prórroga pese a llegar a ponerse 0-3 arriba.

Lo que debería haber sido una señal de alarma para ellos se convirtió sin embargo en un estímulo en el caso de los locales, que salieron ambiciosos. Tanto que en menos de cinco minutos ya habían amenazado seriamente cuando Esnáider, hijo del exinternacional argentino del mismo nombre, inventó un taconazo de la nada que sacó bajo palos Kevin Rodrigues y Blázquez obligó a una buena intervención de Joel.

Olía pues a cambio de tornas pero uno de los aspectos donde más se nota la diferencia de categoría es en la pegada. Le bastó a Muto con ganarle la posición a Cavafe para plantarse ante Néstor, definir con solvencia y adelantar a los suyos.

El revés no sirvió para noquear a los madrileños, que se repusieron rápido. Después de que Fran Pérez probara de nuevo a Joel, el colegiado señaló penalti por posible mano de Cubero en el área. Si la confianza se mide por acciones concretas, basta con ver el golpeo de Jaimez sin carrerilla y a la base del palo para saber que el anfitrión iba en serio.

Pese a ello, los instantes previos al descanso fueron armeros. Pedro León y Kevin Rodrigues probaron con impactos lejanos que rozaron el palo,Muto tanteó a Néstor e Inui se quedó con la miel en los labios cuando Alonso le quitó de las botas un remate a placer.

De los vestuarios asomó el Eibar con tres rostros nuevos. Pero la voluntad era monopolio de los navalcarnereños; inquietantes hasta que un centro preciso de Mario García lo cabeceó imperial, y solo, Esnáider mientras los defensores se miraban incrédulos unos a otros buscando culpables del desajuste.

Fue la misma cara que les se quedó a todos poco después cuando el propio ariete, también sin oposición, transformó el tercero esta vez con el pie y tras asistencia de Alonso. La diana se convirtió en el pellizco que necesitaba el Navalcarnero para ser consciente de que su gesta, lejos de ser un sueño, es muy real y sigue viva.

El Eibar primero sufrió por Las Rozas

Si la Copa del Rey en su nuevo formato prometía emociones fuertes, el duelo que midió a Las Rozas contra el Eibar cumplió fielmente con el guion después de que los locales fueran capaces de igualar un 0-3 en contra para acabar cayendo en la prórroga.

La cita se presentaba compleja para el conjunto vasco por jugarse en césped artificial y por la baja temperatura reinante en una localidad donde había nevado durante gran parte del día. Pese a todo nada les afectó, pues salieron concentrados y con ganas de inclinar el choque de su lado más pronto que tarde.

Del 0-3 al 3-3

Todo pareció ir a pedir de boca ya que el dominio llegó acompañado de dos goles antes del minuto veinte que dieron tranquilidad a los visitantes. El primero fue obra de Muto, quien cabeceó con solvencia un buen centro de Kadzior.

Poco después ampliaría la renta Quique al capturar una entrega atrás del zaguero rival a su portero y, tras superar a este último con una vaselina, culminar con la testa sobre la línea. Premio merecido que fue mayor cuando en la segunda parte Pedro León definió con un toque sutil para poner el 0-3. A partir de ahí, el abismo.

Las Rozas, que había dado un paso adelante en la segunda parte antes de ese revés, marcó un gol con aroma de honorífico por medio de Losada. A ése le siguió otro de Franco al finiquitar una falta lateral prolongada por Malón. Y luego llegó el de Augusto, quien remató con el alma una asistencia de Arib. De repente, en menos de diez minutos, el duelo volvía a estar empatado y al Eibar comenzaron a temblarle las piernas. No precisamente por el frío.

Prórroga

La prórroga se presentó como una pesadilla inesperada, justo castigo a la relajación y posterior letargo de quien cree tener el trabajo hecho. Aún así, intentaron poner los eibarreses buena cara y mejor fútbol ante un bando roceño que bastante tenía con luchar por mantener vivo el sueño hasta el límite.

Lo consiguieron durante la primera parte pero, en el amanecer de la segunda, una entrega de Bryan Gil la transformó en diana Sergi Enrich.De esta manera los de Mendilíbar esquivaron el que hubiera sido un sonrojo legendario y siguen vivos en la competición.

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