Thanksgiving: lo que voy a extrañar (y lo que no) de Estados Unidos después de 7 años como editor de la BBC

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Jon SopelEditor de Norteamérica, BBC

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En todo Estados Unidos, en unas pocas horas, los pavos entrarán en los hornos, millones de personas se apresurarán desde los aeropuertos regionales para ver a sus seres queridos, y es probable que las carreteras estén atascadas.

Y la gente se preparará para atiborrarse de ese atroz crimen contra la gastronomía, la cazuela de batata y malvaviscos (malvaviscos, ¿por qué no? ¿Pero mezclados en un solo plato? Ewww).

Dicho esto, el Día de Acción de Gracias es la ocasión más hermosa. Es el punto medio entre el espantoso exceso de Halloween y el comercialismo desnudo de algunos aspecto de la Navidad. Y no se trata de desenvolver febrilmente los regalos: se trata de familias y amigos que se unen y dan las gracias.

Mi Día de Acción de Gracias más vívido y doloroso fue en 2017.

Estábamos al otro lado de la calle en casa de nuestro amigo Jeff en Georgetown. Unos meses antes, su esposa, que tenía 39 años, había muerto de un cáncer muy agresivo.

Fuimos alrededor de la mesa, turnándonos para decir por qué dábamos las gracias, incluidos sus hijos, Eleanor, que entonces tenía 10 años, y Charlie, que tenía 8. Hablaron del apoyo de amigos y familiares y de cómo esto les había consolado en ese año indescriptiblemente horrible.

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Curiosamente, quizás, fue una ocasión que me subrayó lo bueno de EE.UU.: el positivismo, la esperanza, el optimismo y sí, la capacidad de recuperación también.

Este será mi octavo y último Día de Acción de Gracias antes de regresar a Reino Unido, y lo que me ha llamado la atención de vivir aquí son los buenos modales, el respeto y la cortesía a la vieja usanza.

Cuando les digo a los estadounidenses que hay personas en Reino Unido que podrían aprender de esto, parecen sorprendidos. Seguramente piensan que Reino Unido, con su familia real, es el epítome de la etiqueta y la cortesía. Les pregunto si alguna vez han intentado tomar la línea Victoria en la estación de Oxford Circus del metro de Londres en la hora punta.

Pero habrá muchas familias que no se reunirán este año.

Un amigo de Ohio, el alma más amable y gentil, dice que su familia no se reunirá debido a las divisiones tóxicas que han salido a la luz en los últimos años. Trabaja en los medios de comunicación y está harto de que su familia le diga que trabaja con noticias falsas. Ha sido un fenómeno creciente y deprimente en EE.UU., donde la lista de temas prohibidos para la mesa de la cena es ahora tan extensa que es mejor cancelar todo.

Siempre ha habido divisiones en EE.UU, algunas de las cuales se remontan a su pecado original: la esclavitud. Y casos judiciales recientes han subrayado el profundo sentimiento de agravio de que el sistema legal no funciona por igual para los acusados blancos y negros.

Pero la lista parece crecer a diario.

Aborto, armas, pena capital: esos temas divisorios se remontan a décadas. Pero hoy podemos agregar a eso arrodillarse antes de u evento deportivo, la cultura de la cancelación, los derechos LGBTQ, la teoría crítica de la raza, desfinanciar a la policía (¿alguna vez fue un eslogan mejor diseñado para enfurecer a tanta gente?).

Y por supuesto, el casus belli del intento de resurrección del 6 de enero, la «elección robada», que por supuesto no fue robada.

Estas fisuras se convirtieron en llantos a gran escala durante la presidencia de Trump, cuando EE.UU. estaba apasionadamente a favor del 45º comandante en jefe o era francamente hostil. Pocos fueron indiferentes. Y así mucas cosas locas se han convertido en una línea divisoria política.

En el sur había restaurantes y bares que prohibían la entrada a personas que llevaban mascarillas. Piensa en eso. En la tierra de la libertad, durante una pandemia, algunos te pueden negar la opción de cubrirte la cara por tu seguridad y la de los demás porque el equipo de protección se ha vuelto un tema político.

Recientemente hubo una elección de gobernador en Virginia, donde el candidato republicano logró una victoria impresionante. Pero el candidato demócrata tenía una ventaja de 14 puntos entre los que habían sido vacunados. Eso es asombroso: aceptar una vacuna en los EE.UU. es ahora un indicador del comportamiento electoral.

En septiembre estuve en Nueva York para el vigésimo aniversario del 11 de septiembre, un momento conmovedor para EE.UU. en 2001, pero un evento que unió al país.

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Eso fue en esos inocentes días previos a las redes sociales.

Claro, había algunas teorías conspirativas extrañas: según algunos, los atentados eran una trama sionista (por razones que nunca he logrado comprender); pero no tenían el propulsor altamente inflamable de los algoritmos en ese entonces, ni los malintencionados (estatales y no estatales) podían sembrar confusión y caos con tan aparente facilidad.

Realmente me pregunto qué se necesitaría para unir a esta nación hoy.

Joe Biden llegó al poder prometiendo bajar la temperatura política y curar las heridas de una nación divida, pero no hay evidencia de que lo esté logrando.

La inflación está aumentando, la salida de Afganistán fue catastrófica, Covid no ha desaparecido, hay problemas en la cadena de suministros que amenazan la Navidad, y sus índices de aprobación se están hundiendo a pesar de que su programa masivo de mejoras de infraestructura ha sido aprobado por el Congreso.

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Entonces, en este Día de Acción de Gracias estarán el pavo y todos los adornos, pero muchos estadounidenses sentirán que no tienen nada que agradecer, incluso cuando este país hermoso, rico, creativo y emprendedor todavía ofrece muchas oportunidades.

A la hora del almuerzo daré las gracias por mi tiempo aquí, por la tarea periodística de mi vida, por los maravillosos amigos estadounidenses que he conocido y mantendré

También daré las gracias por el clima. EE.UU. tiene días mucho más brillantes y despejados que Reino Unido. La luz del sol es la norma; pero me guardaré mi temor, de regresar y escuchar esos pronósticos del tiempo que agotan el alma: «Va a estar nublado con espesas nubes y llovizna…»

Feliz Día de Acción de Gracias.

Posdata: Al sentarme a escribir esto, he estado pensando en todas las cosas que extrañaré de los EE.UU. Y todas las cosas que no:

La luz solarParques nacionales y aire libreEsquiar en EE.UU. (mucho mejor organizado)Informes meteorológicos (tantos climas aquí)Senderos para bicicletas pavimentados a través de un paisaje impresionanteDeporte universitario, en particular la competencia de baloncesto March MadnessPoder ver todos los partidos de fútbol de la Premier League que puedas, incluso los patadas de salida a las 15:00 (que no puedes ver en el Reino Unido)El canto del himno nacionalHamburguesas y papas fritasLa actitud de «sí puede harecse»/innovaciónGeorgetownMuseos y memoriales de WashingtonEl dispositivo en la boquilla de la bomba de gasolina que se apaga automáticamente cuando el tanque está lleno, por lo que no necesita sostenerlo con la mano (no es significativo, lo sé)La complejidad épica de la política en WashingtonAmabilidad y bondadÉtica de trabajo
Armas: lo peor de mis siete años ha sido ir a todos los tiroteos masivosAnuncios de televisión interminables de medicamentos recetados que prometen milagros durante los primeros 20 segundos y advierten, en casos raros, de una muerte catastrófica en los últimos 20 segundosAnuncios políticos interminables durante la temporada electoral que te dan ganas de vivir en una isla desiertaUn pésimo sistema de salud que solo funciona si tienes dineroEscuchar a las personas frente a mí en la farmacia decir que no pueden pagar los medicamentos que les recetaronAparente desinterés por lo que sucede en el resto del mundoRestaurantes (esta es toda una subsección completa)Alimentos que a menudo son demasiado salados o demasiado dulcesSientes que tienes que pagar una propina del 20% porque el personal está muy mal pagadoJerarquía ridícula en la que solo puedes hablar con el mesonero/mesonera asignado a tu mesa, y no obtener el servicio de nadie másAdemás, ¿por qué la persona que sirve el agua nunca puede tomar la orden de comida?Que me pregunten sin cesar mi opinión sobre Carlos y Diana/Guillermo y Kate/Harry y Meghan. La familia real es una obsesión

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