Lo que le faltaba a Borges

Madrid.- La frase “nadie es la patria, pero todos lo somos” luce, o lucía, en el portalón del CCK, que paradójica y sorprendentemente no significa la Casa de la Corrupción Kirchnerista, sino, al parecer, Centro Cultural Kirchner. La línea propiedad del argentino más excepcional, incomprendido e incomprensible, Borges, bajo el nombre de los hoy herederos del peronismo, que le hizo famoso por su oposición frontal, produce cortocircuitos, contradicciones y temblores de párpados perplejos. También produce una pequeña reparación en el alma.

Al parecer, para descanso de algunos dirigentes, la frase sin agravios fue retirada a finales de año. En el trastero del CCK o en el garaje del político de turno cogerá polvo como en la estantería toma polvo Ficciones o como en el desván o en el sótano tomaba polvo el Aleph. No hay metáfora más firme que poder ver el mundo a través del brillo de su frase apagada, sumergida en las tinieblas, esperando mejores épocas que no terminan de llegar. La culpa es suya por reducir la verdad de una nación a una frase y con ella dejar en fuera de juego, como premonición de sus actos, a quienes le dan la razón desde las antípodas políticas sin siquiera darse cuenta.

Hablar de Jorge Luis Borges, que hoy recibe las más trabajadas loas de la pleyade, algunos por moda y otros por convicción, es embarrarse hasta el pescuezo de un mundo en el que jamás hay que congratularse y confiarse de entender. Y si alguien lo entiende en su plenitud, sin haber escrito, creado o construido nunca nada, merece el reconocimiento como si tales textos fueran casi suyos. Lo que sí podemos hacer es imaginar por ejemplo la figura humana del joven escritor paseando por las calles en su Fervor de Buenos Aires.

Pero Borges, sin querer jamás representar a nadie, representa y deja al desnudo los complejos y carencias de cualquiera que sobre él lea, escriba, opine o simplemente exista. Conocida leyenda es la no confirmada respuesta del argentino al Nobel Vargas Llosa, cuando supuestamente dijo que más que escritor, el peruano le había parecido un agente inmobiliario. Sea cierta o no, es fácil de imaginar. A Roberto Arlt, quien escribió El Juguete Rabioso, y quien siempre tuvo sobre sí la crítica a sus faltas de ortografía y falta de calidad que excusaba en no constar del tiempo necesario para un literato, le dedicó la dilapidadora frase: “es un buen escritor que escribe mal”. Sobre la Guerra de las Malvinas de 1982 acuñó: «es una guerra en la que dos calvos se disputan un peine». O aquello que dejó escrito, en este caso sin remitente directo, en el Inmortal: “El hombre de la tribu estaba tirado en la arena, donde trazaba torpemente y borraba una hilera de signos, que eran como las letras de los sueños, que uno está a punto de entender y luego se juntan. Al principio, creí que se trataba de una escritura bárbara; después vi que es absurdo imaginar que hombres que no llegaron a la palabra lleguen a la escritura”.

Y por si la vida del escritor argentino fue poco controvertida con su control de gallinas, su Suiza, su antiperonismo en un país donde el peronismo es lo único seguro que sabes que va a estar cada vez que vuelvas; por si incluso quienes viven de sus obras, entre otros los libreros de la Avenida Corrientes, arrecian cantidad de críticas a Jorge Luis Borges por su marcada o desmarcada tendencia política… “de joven prefería a Arlt, pero ahora la obra de Borges… aunque es indefendible su posicionamiento político” (recalco que las comillas denotan textualidad); por si incluso la estatua del hombre de las letras más reconocido de Latinoamérica, sin haber sido tan galardonado como otros, aguante impertérrita a la sombra y casi escondida – como ahora lo harán las letras del CCK-  en el parque de la Biblioteca Nacional en Buenos Aires; por si la petición de llevar sus restos a la Argentina no causase en su momento un revuelo nacional; por si todo ello fuese baladí, por si no hubiera tenido bastantes problemas, a este lado del charco todavía hay quien se empeña en esclarecernos su obra. ¡Qué sería del mundo y de la literatura sin la interpretación de Zapatero!

El expresidente ha afirmado que realizará un ensayo sobre la obra de Borges. Agradezcamos haber vivido en el mismo siglo que él. Que el expresidente de dirigencia cuestionable. El del talante. El de los brotes verdes. El que sigue obstinado en apoyar al régimen de Venezuela y no condenarlo. Desde Suiza, Borges, que no gustaba de leer lo que de él se escribía, si ahora tuviera la posibilidad, confío en que atónito acudiría a las páginas prometidas para ver y comprender qué es lo que mierdas escribió durante su vida.

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